Según los últimos datos de mayo de 2021, aproximadamente el 15% de los autónomos españoles está disfrutando de esta ayuda. Las comunidades autónomas que tienen un índice más elevado de beneficiarios son: Andalucía con 96.246, Cataluña con 83.866 y Madrid con 72.973. En total, 490.791 autónomos españoles.

Detrás de esta situación se esconde un auténtico cajón de sastre. Tan solo el 13% de estos trabajadores por cuenta propia, unos 63.000, sobrevivirán pasados los dos años. Desgraciadamente, gran parte de ellos están integrados en sectores muy masificados, como son la hostelería y el comercio, que aglutinan algo más del 45% de los beneficiarios.

Sin duda alguna, y por mucho que se empeñen algunos gobiernos autonómicos como el andaluz, aunque se aumente este periodo con una ayuda adicional por parte de la administración autonómica, el resultado es exactamente el mismo.

La tasa de reemplazo que existe entre los autónomos que entran y que salen del sistema no ha variado en los últimos años. En el año 2020 se afiliaron unos 650.000 trabajadores por cuenta propia y otros tantos desaparecieron. Esta tendencia no se ha corregido a lo largo de la última década, más bien todo lo contrario.

La falsa creencia de que este sistema de fomento del trabajo autónomo es el correcto nos ha llevado a un gasto desmesurado de la Seguridad Social, sin que exista una correspondencia con la implantación de actividades económicas estables, sólo ha servido para maquillar la realidad del mercado de trabajo por cuenta propia. España gasta, en su conjunto, algo más de 1.200 millones de euros en esta ayuda, 700 millones de la Seguridad Social, y el resto se completa con las ayudas complementarias de algunas comunidades autónomas