28 de Abril. Día Internacional de la Salud y Seguridad en el Trabajo.

Escasamente un 5% de los casi 80.000 autónomos madrileños que cotizan por contingencias profesionales han recibido alguna acción preventiva.

Con ocasión de la celebración del Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo el día 28 de Abril, la nueva Comisión Ejecutiva de la Asociación Madrileña de Trabajadores Autónomos (AMTAS), organización integrada en la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) y su recientemente designado Secretario General, Cesar García Arnal, quieren recordar, tanto a las autoridades competentes del Gobierno de la Comunidad como a las Mutuas de la Seguridad Social que actúan en la Región, la necesidad y la obligación que tienen de atender las necesidades del colectivo de autónomos en materia de prevención de riesgos laborales en su propio trabajo y también para con sus trabajadores.

El artículo 8 de la Ley 20/2007 de 11 de julio, por la que se aprueba el Estatuto del Trabajo Autónomo, establece que las administraciones públicas asumirán un papel activo en relación con la prevención de riesgos laborales de los trabajadores autónomos. Así mismo regula los derechos y deberes que el trabajador por cuenta propia tiene cuando debe coordinar su prevención con la del resto de trabajadores. Estos principios están pendientes de desarrollo normativo, y en especial de su puesta en marcha, en la mayoría de las CCAA.

Recientemente las principales Asociaciones de Autónomos madrileñas firmaron un Convenio de Colaboración con el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo, en el que están depositadas muchas expectativas para superar esta situación, pero aun la capacidad presupuestaria para dar respuesta a las necesidades es muy escasa e insuficiente.

Según los resultados del estudio realizado por el Subgrupo de Autónomos de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo el nivel de aplicación práctica de acciones preventivas para este colectivo es mínimo por la inexistencia de fondos propios dirigidos a la prevención de riesgos laborales del colectivo de autónomos (hoy todavía son mayoría los territorios en los que prácticamente no existe ninguna actividad formativa ni divulgativa. Sólo el 5% de los autónomos han tenido acceso a alguna actividad de difusión y por lo tanto la inmensa mayoría desconoce sus derechos y obligaciones en esta materia). Este es también para Cesar García el caso de Madrid, “a pesar de que 78.600 afiliados al RETA madrileños cotizan, de forma voluntaria, por las coberturas de accidente de trabajo y enfermedad profesional”.

Como consecuencia de la crisis económica las inversiones en prevención han dejado de ser consideradas prioritarias, reduciéndose los recursos dedicados a la prevención de los riesgos laborales y ocasionando un deterioro de las condiciones de trabajo entre los trabajadores autónomos que inevitablemente está suponiendo un quebranto en su salud y seguridad que en algunas ocasiones ocasiona la pérdida de sus vidas.